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El fenómeno migratorio
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Es multifactorial; de ningún modo es un delito, siempre y cuando se realice respetando las leyes del país al cual se pretende emigrar.

Corresponde, en primer lugar, a la falsa idea de que “el pasto luce más verde al otro lado de la cerca”. Es decir, que en el lugar al cual se pretende ir, es más viable lograr lo que se busca.

A que las condiciones que se viven en el país de origen, no garantizan progreso.

A un deseo de lograr un “sueño” en este caso, el “sueño americano”.

El actual presidente de USA, ha dicho: “Si los gobiernos otorgaran progreso y buenas oportunidades de vida a su pueblo y no se robaran lo que le corresponde a sus ciudadanos, las personas no tendría necesidad de emigrar, se quedarían es sus ciudades de origen”.

Creo que le asiste la razón.

Según Abraham Maslow, los humanos necesitamos experimentar seguridad y un sentido de pertenencia; los migrantes no sienten esas dos necesidades cubiertas… el país los llama y lo aman, pero no cubre sus necesidades inmediatas y a veces se dejan seducir por “el canto de las sirenas”, y se aventuran a toda suerte de incomodidades y riesgos para lograr sus metas en un lugar distante, hostil y sin las competencias para acometer con éxito su pretensión.

No sólo un alto índice de migrantes ven frustrados sus anhelos sino que, van a causar una serie de inconvenientes a los países para los cuales no están preparados a incursionar.

Sin duda, los migrantes la pasarán mal con este nuevo presidente y sus decretos anti-migratorios. De hecho, al momento de escribir este artículo, el presidente mexicano en persona, daba la bienvenida a unos 150 connacionales deportados, y lamentablemente, por romper la ley y pasar como indocumentados a un lugar que no les corresponde.

Romper la ley, bajo el esquema que gusten, tiene consecuencias y se nos hace injusto porque se les aplica a los connacionales.

Yo lamento, como mexicano, que compadezcan a los deportados y que se trate de justificar que deben ser recibidos en otros países con todos los derechos y ventajas y se les aplauda que rompan la ley e invadan un espacio que no les corresponde. Eso es defender lo indefendible.

En México, criticamos a los políticos que no cumplen sus promesas de campaña, son incongruentes entre lo que piensan, dicen y hacen.

Trump, con todo lo odioso que pueda ser, es congruente, lo que piensa lo dice, y lo que dice lo hace; ya quisiéramos tener políticos así en este país… lo que no nos gusta es que su congruencia la aplica a nuestros conciudadanos que están acostumbrados a pensar que andar fuera de la ley es lo correcto y no es así… ahí están las consecuencias.

Esta es una lección dura. En este caso, el que pone orden, es el malo de la película, absurdo, ¿no?.

Similar al padre o madre de familia que es estricto e impopular por educar con disciplina y su contraparte que es popular porque es permisivo y deja hacer todo a los demás, aunque estén fuera de la disciplina.

Esta es una severa lección de vida para los amantes de romper las reglas. Ojalá el mensaje les llegue a los hijos de los deportados y cuando se vayan a otro país, lo hagan con la educación adecuada, el lenguaje adecuado, la cultura adecuada, y los objetivos adecuados y no a infringir leyes que ni conocen y a pretender que les hagan un reconocimiento y tratarlos de héroes por haberse burlado de las personas que vigilan el acceso a un país aplicando sus leyes civiles.

Padres, eduquen dentro de la Ley a sus hijos para que no tengan que ser lanzados de vuelta como ciudadanos indeseables; Eduquen en las leyes de nuestro propio país a no pasarse los altos, a no tirar basura en las calles, a respetar la autoridad, a los peatones, las leyes, a ser correctos cuando sean recibidos en otras casas, a pagar lo que les presten, a reponer lo que descompongan, a ser lógicos y pensantes para que no crean que transgredir las leyes es una “gracia”.

En esa lógica se forma la delincuencia desde sus más sencillas transgresiones, hasta las que forman la delincuencia organizada.

¡Cuánto trabajo hay por hacer! ¡Cuánta vergüenza aún hay que tolerar en la inconsciencia de que estamos actuando correctamente, violentando los derechos de los que podrían ser nuestros anfitriones¡ ¡Cuánta inconsciencia social nos contempla!.

Lo único que puede revertir esta situación es el hacer lo mismo que los migrantes hacen allá… que lo hagan acá! Y que todos estudiemos y apliquemos principios éticos y cívicos.

No depende de las autoridades exclusivamente… depende de cada individuo! Y de los que respetan la ley… la de causa y efecto, la civil y la local en primera instancia. Vivirla… localmente, para ejercerla en donde quieran triunfar.

Y como dice un avezado profesor de matemáticas Erick Orrante: “La ignorancia es temeraria”.

Saludos cordiales.

8/Febrero/2017
 
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