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¿Te gustaría encontrar un Tesoro?
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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¿Qué harías con él? ¿Considerarías que es un golpe de buena suerte? ¿Has oído historias de tesoros y personas que se lo encontraron?

De niños, escuchamos la historia de Alí Babá y los cuarenta ladrones en donde se ocultaba un gran tesoro en una cueva, que se cerraba o se abría mágicamente al conjuro de algunas palabras seleccionadas: Ábrete Sésamo. O las historias del genio de la botella que podía conceder tres deseos al que poseyera y frotara la lámpara mágica,con lo cual se hacía de palacios, riquezas y buena vida; escuchamos la historia de los conquistadores que saquearon las minas de América llevándose el oro a Europa; escuchamos que los viajeros iban a lejanas tierras africanas y llegaban cargados de diamantes…en fin el sueño y la idea de ser dueños de grandes tesoros y con eso lograr la felicidad. En términos más reales, se sabe de algunas personas que hallaron monedas de oro que guardaban los revolucionarios o centenarios en la hacienda de un rico abuelo…delos que ahora escasean… porque los tiempos cambian.

Pues analizando estos hechos, compartiré en esta ocasión una historia de tesoros… real. Le ocurrió a un mexicano, de Veracruz el hombre, de oficio pescador, su nombre: Raúl Hurtado Hernández, hace unos cuarenta años, cuando él era un joven de unos 22 años.

Una calurosa mañana, ejerciendo su oficio, se dio a la tarea de ir a mar abierto a capturar pulpos, que eran su especialidad. En esos menesteres, al fondo del mar en que buceaba, dio con una olla que tenía adentro lingotes de oro puro y muchas piezas de joyería finamente trabajadas; el pescador, sin darle gran valor a su hallazgo, dejó por algún rincón la olla, de la cual sus hijos sacaban las piezas de oro, jugaban con ellas y las dejaban en la arena. Un día, alguien que sabía que aquel tipo de trabajo valía y que el pescador debía venderlas, a lo cual accedió, pero en su desconocimiento del valor real, pudo colocarlas con un joyero, quien le pagó muy poco en relación al valor que realmente tenían. A pesar de eso, el pescador compró algunos materiales para construirse una casita para él y su familia. Al poco tiempo, las autoridades del puerto se enteraron que el pescador gastaba más de lo que pudieran dejarle las ventas de los pulpos y lo metieron en prisión. Se armó un escándalo. El joyero que había comprado joyas y lingotes al pescador, también fue encarcelado. El cargo: robo a la nación.

Por contar con mayores recursos y mayor conocimiento de las leyes y sus procedimientos, el joyero contrató abogados que lo pudieron liberar, sin embargo, por ignorancia y pobreza, el pescador tuvo que purgar una condena de tres meses primero, y posteriormente de once meses más.

Finalmente fue absuelto, pero quedó con una gran amargura, ya que las autoridades lo consideraron y le dieron trato de delincuente, y confiesa que nunca comprendió la razón. “Nunca pensé que encontrase algo en el fondo del mar fuera un delito” ha comentado amargamente.

No se sabe exactamente cuántos lingotes y cuantas joyas fueron encontradas con certeza…entre las que deben haberse perdido y las que fueron fundidas la cantidad en piezas y el peso no son cuantificables aunque se calcula que eran unos 17 kilos del preciado metal amarillo.

Las autoridades las enviaron a los especialistas y éstos concluyeron que databan de época de la conquista y que en total eran 42 piezas de oro puro.

Entre aretes, brazaletes, narigueras, y collares, se nota un fino trabajo de joyería que elaboraron los orfebres aztecas. Se infiere que un galeón cargado de oro zozobró en las costas del puerto, o en sus cercanías y los tesoros quedaron el lecho marítimo.

Dichas joyas se encuentran ahora en exhibición en un lugar simbólico de la ciudad de Veracruz: El Baluarte de Santiago, un vestigio de la construcción de coral que protegía a la ciudad después del ataque de un temible pirata de nombre Lorencillo. Es visita obligada si vas al puerto, así como El Castillo de San Juan de Ulúa, el Acuario y el café de La Parroquia.

El pescador quedó resentido y pobre, Exclama “no he visitado el lugar donde colocaron las joyas; se me hace absurdo tener que pagar 37 pesos por unas joyas que estuvieron en mis manos y que me pudieron dar una buena vida”

Absurdo, ¿no es así?

¿Sabrías que hacer si te encuentras un tesoro? ¿Sabes lo que te corresponde por ley? ¿Sabes a que tienes derecho en un caso así en caso que la diosa fortuna te favorezca? ¿No? Pues… !a investigar! Tal vez tu tesoro te está esperando en el patio de tu casa. Y… que no te ocurra lo que al pescador.

¡Suerte!

26/Enero/2016
 
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