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Carta de Albert Einstein para su Hija
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Los genios y/o los grandes científicos son a menudo idealizados o mal entendidos; de pronto nos olvidamos de que son seres humanos y también sienten miedos, tienen dudas o se dejan llevar por errores o bajas pasiones.

Para un ciudadano de a pie, los genios y grandes científicos deberían ser perfectos y a veces no les concedemos el que se equivoquen, tengan mal genio o malas relaciones, o por el contrario, se muestren tan débiles y vulnerables o tan amorosos con un ser amado, como lo harían ustedes o yo.

Por las páginas de la historia se cuelan, afortunadamente, algunos rasgos de su humana personalidad, que muy bien nos hace conocer, ya que, la dimensión humana de los genios nos debe inspirar a comprenderlos como individuosy motivarnos por sus obras ya que cada ser viviente está llamado a la grandeza y a la genialidad.

El día de hoy compartiré una carta que Einstein le escribe a su hija y le da a conocer su punto de vista sobre el amor; tema muy extraño entre los científicos que todo pesan, miden y comprueban y les cuesta mucho expresar sus sentimientos, sin embargo, son seres humanos como ustedes y como yo y su punto de vista resulta muy interesante…

Albert Einsten nunca conoció a su hija Lieserl, quien fue concebida con Mileva Maric, una de las compañeras de estudio del científico en aquella época (1900) y fuera del matrimonio.

Decenas de las cartas privadas que Einstein había escrito en esa época fueron reveladas en los años 80, se supo que más de 11,000 cartas habían sido relatadas de manos del genio de Einsten, y que desde ese momento estarían abiertas a los investigadores.

Entre todas las cartas, una se robó la atención, se trató de una combinación de letras que abarcaba el tema más apasionado de Einstein (la física), pero de una forma poco convencional de él, teniendo como principal argumento científico al amor.

La carta fue escrita para su hija Lieserl, quien hasta ahora, se dice que murió de una enfermedad al primer año de edad.

Einsten hablando del amor, con el mejor de los deseos de compartir, he aquí la carta:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.

Tu padre:

Albert Einstein


Me encantó este punto de vista de un connotado científico que se dio el tiempo, y tuvo la humildad, como varón y hombre de ciencia para manifestar lo que era a su entender y que malamente, la mayoría de los varones considera cursi y meramente utilitario.

Feliz año nuevo y…

Saludos cordiales.

28/Diciembre/2015
 
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