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Desencuentros
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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“Amar no significa tomarse de las manos y mirarse mutuamente a los ojos; amar, significa: tomarse de las manos y mirar los dos en una sola dirección”. Gibrán Khalil Gibrán, Escritor Hindú

Muchas parejas comienzan su vida marital, tomándose de las manos y mirándose a los ojos hasta que un día voltean y se dan cuenta que hay más que ver. Después de un tiempo, de una crisis, una infidelidad, es decir, un desencuentro se dan cuenta que debieron manejarse de diferente manera: Tomarse de las manos y mirar los dos en una sola dirección.

“Cómo has cambiado, ya no eres como antes” es una frase que se escucha muy a menudo en las parejas, se toma como algo muy doloroso y que es necesario re-orientar para poder convivir armoniosamente.

Las personas cambian. Es una acción natural del paso del tiempo; cambiamos por las experiencias y aprendizajes nuevos; cambiamos si se nos afecta la salud o perdemos un ser amado; cambiamos si nuestra edad nos invita a dejar cosas que hacíamos, cambiamos tomamos la decisión de cumplir nuestros sueños, cambiamos cuando llegan los hijos y cuando tenemos éxitos o debacles financieros, etc.

Es así. Hay que aceptar este hecho… todos lo hacemos y normalmente, no cambiamos para ofender, lastimar o manipular, cambiamos porque es una ley de la vida y no debe ser motivo de disgusto sino de aceptación.

Los desencuentros pueden ocurrir en todas y cada una de las interacciones posibles en las que participa la pareja: Económica, sexual, religiosa, de clase social, de gustos personales y su expresión ya que todos somos totalmente distintos en experiencia, historia personal creencias aspiraciones y demás; Lo que no debemos perder de vista es de perder la comunicación y/o tratar de imponer nuestro punto de vista al otro.

También es necesario reconocer que al principio de toda relación y para quedar bien, nos ponemos máscaras que después pueden llegar a ser muy densas e insostenibles, porque surgen de una parte nuestra que no era auténtica.

El desencuentro es doloroso porque el ser amado está ahí y no lo encontramos tendríamos que hallar el hilo conductor, las palabras adecuadas, las actitudes correctas, el tiempo para el diálogo constate y los principios efectivos de las relaciones humanas edificantes que derrumben el orgullo personal, el ego lastimado, la autoestima dañada…

En primer lugar, desear arreglar las diferencias y quedar en paz en la medida de lo posible, sigan adelante o no.

Es importante escuchar al otro, no para contestar, sino para comprender los sentimientos de la persona que se tiene enfrente.

Dialogar sin juzgar y sin echar culpas pasadas.

Todos cometemos errores. Los errores deben deshacerse; no castigarse. Los desencuentros tienen como obstáculo principal castigar el error no una, sino muchas veces; volverse machacón…

Para deshacer los errores y los desencuentros, hay que volver al respeto, y tener en mente el perdón.

Las parejas en desencuentro deben ponerse de acuerdo para decidir hacia donde irán juntos; si eso no se logra, la relación se desgastará y paulatinamente se acabará, ya que, aunque estén juntos, cada uno estará mirando en direcciones opuestas.

Es beneficioso aprender a poner respetuosos límites en todas las áreas.

Es sano mantener a las familias de ambos al margen de las decisiones relevantes de pareja sin que la manera de comunicarlo represente agresión y/o las confusiones de cortar con la familia del otro o convivir “a fuerzas” con los parientes del cónyuge.

Es importante ser respetuosos de las expresiones de dar. Cada quien da lo que tiene o lo que puede. Cuando alguien da algo y la respuesta es: un gesto de desaprobación o un comentario descalificador, se acrecienta la brecha del desencuentro ya que dar, para muchas personas simboliza un “darse” y si su obsequio es rechazado, significará ser rechazado en sí mismo.

Todos los desencuentros deben ser abordados, perdonados, llegarse a acuerdos explícitos y respetarse.

Cuando esto no sea posible, el apoyo profesional es aconsejable. Leer obras de Walter Riso, Jorge Bucay entre otros; también es aconsejable consultar una obra sensacional basada en el estudio de los desencuentros “Los cinco lenguajes del amor” del especialista Gary Chapman.

Finalmente te comparto un poema que puede ayudar a comprender mejor esta compleja condición que es el desencuentro.

Yo no estoy en este mundo para cumplir con tus expectativas
Yo soy yo
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
Cuando intento que seas como yo quiero En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Fritz Perls


Saludos cordiales.

06/Octubre/2015
 
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