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¿Cuál es la diferencia entre Conciencia y Consciencia?
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Es mucho más que una diferencia ortográfica. Aunque se pronuncian igual, su Significado es totalmente distinto.

Conciencia. Darse cuenta de alguna cosa que no era considerada en nuestra atención. (incorpora a nuestra área de conocimiento algo no contemplado)

Consciencia. Reconsiderar un hecho y actuar en consecuencia. (Implica un cambio de conducta razonado y dirigido)


Para ilustrar el punto, narraré una anécdota personal.

Me hice aficionado a la fiesta brava desde que era niño. Fue mi abuela, quien gustaba de las corridas de toros, la que me mostró y explicó el llamado arte taurino. Aprendí a disfrutar y observar los tres tercios, y la destreza del torero para ejecutar la suerte de matar con el estoque. Presencié cientos de corridas y desfilaron ante mis ojos los mejores matadores, desde Manolo Martínez y Eloy Cavazos, hasta Enrique Ponce y “El July”

También disfruté la suerte del rejoneo y vi a sus máximos expositores, desde Gastón Santos hasta Pablo Hermoso de Mendoza, sin dejar de mencionar a los aguerridos “Forcados” que aplican una variante de fuerza y valentía ante las astas del burel.

Mi abuela trajo a mi conciencia una actividad que mi mente infantil no tenía.

Al paso del tiempo, comencé a escuchar las voces de los defensores de los animales y a leer en los medios de comunicación de que la llamada “fiesta brava” no mencionaban en sus crónicas cómo el noble animal sufre al ser transportado, drogado, encerrado en la oscuridad, aguijoneado antes de salir por la puerta de toriles expuesto a sufrir los puyazos del picador, los arponazos de las banderillas, obligado a atacar casi cien veces sin tener un blanco fijo, y después recibir un estoconazo que le destroza sus órganos internos, y si no muere de esas estocadas, aún se le aplican, con un cuchillo corto, filoso y puntiagudo, una o varias herida mortales directamente al cerebro, suerte que es conocida como “la puntilla” lo cual mata al animal inmediatamente si es colocada en el sitio preciso, y si no es así, lo convierten en un verdadero alfiletero de tantos puntillazos haciéndolo sufrir cruelmente antes de que muera.

Ante tal carnicería y fidedigna evidencia de salvajismo y crueldad denominada como “arte”, tomé una decisión definitiva al tomar CONSCIENCIA de tal atrocidad; decidí no ver jamás una corrida de toros. No soy activista en contra de las corridas, pero la tauromaquia perdió a uno de sus aficionados… es decir, yo. Obviamente nunca pasó por mi cabeza criar toros de lidia ni ser torero o trabajar en alguno de los sitios que se requieren para ese pasatiempo, pero mi toma de CONSCIENCIA sirvió para que ni mis hijos, ni mis familiares tomen gusto por ese denigrante espectáculo. No tenemos derecho de ensañarnos de un ser vivo como se hace en las corridas, ni nos enaltece disfrutar de la tortura de un ser viviente.

Tuve conciencia de la fiesta de los toros por influencia de mi abuela; Tomé consciencia de que esa afición no es edificante y cambié mi percepción y conducta para no continuar, por lo menos en lo que a mí compete, la tortura y la diversión por torturar de manera tan cruel a otro ser vivo, al cual por ese simple hecho, tenemos derecho a respetar.

Una vez establecida la diferencia, ustedes encontrará maneras de aplicación en su vida cotidiana.

Saludos cordiales.

28/Septiembre/2015
 
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