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¡Detesto el Español!
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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He escuchado cientos de veces esa expresión en labios de estudiantes de primaria, secundaria, e incluso preparatoria, mientras están lidiando con la materia académica, y no salgo de mi asombro al analizar varias cosas que giran en torno al aprendizaje y uso de esta lengua maravillosa que tenemos el privilegio de hablar.

En primer término, es muy triste que sus componentes se enseñen de manera tan árida, cuando hay tantas formas tan divertidas de enseñarla.

Hay muchas formas: cuentos, obras de teatro, chistes, dictados, identificando las palabras, trabalenguas, ejercicios de dicción, maratón de gramática, definiciones, basta, llenar espacios, crucigramas, adivinanzas, obras de teatro, historias de terror… le sigo? Hacer un curso de oratoria y comunicación, lectura en voz alta, debates, preguntas inteligentes, preguntas capciosas, poesía, escritura en prosa, inventar historias, leer biografías y obras de los grandes literatos, etc. ¿Le sigo? Hay más, pero con esto es suficiente para explorar.

Al idioma español hay que amarlo, hay que explorarlo y entenderlo, como lo han amado y entendido antes maestros de su expresión como Cervantes, García Márquez o Pablo Neruda.

En esta ocasión les compartiré un breve, pero bello mensaje de este magnífico escritor chileno, premio Nobel de la Literatura y tristemente desaparecido después del conflicto de golpe de estado en la Casa de la Moneda en Chile en 1973.

Su legado en el idioma español es amplio, una de sus obras maestras fue “20 poemas de amor y una canción desesperada” y otra “Confieso que he vivido” de lectura muy recomendable.

He aquí su opinión sobre las palabras, base del idioma español, en este caso…

Las palabras

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

“La palabra”, Confieso que he vivido, Pablo Neruda (Buenos Aires, Losada, 1974)


Ojalá encontremos más mexicanos que se enamoren de este bello idioma y dejen de exclamar: ¡Detesto el español!

Saludos Cordiales

25/Agosto/2015
 
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