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Cambio de Estrategia
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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“Nadie sabe el fondo de la olla, más que la cuchara” así decían las abuelas para referirse a los problemas que solamente el que los vivía sabía sus detalles y sus alcances e implicaciones.

Pues bien, nosotros, los ciudadanos de a pie, observamos los efectos molestos y las implicaciones sociales que tiene la lucha magisterial y nos formamos un juicio tal vez erróneo y juzgamos lo que vemos sin tener todos los datos a la mano.

Conozco varios esforzados maestros que son disciplinados y verdaderamente comprometidos y aman su profesión y la llevan más allá de sus límites.

Precisamente uno de ellos, el maestro Pedro Aburto externa un punto de vista muy interesante respecto a dar solución y tener mayor claridad para rescatar la educación que se ha politizado al extremo y su rumbo es hoy por hoy más que incierto.

Esto se puso de manifiesto en la reciente comparecencia del Secretario de Educación en donde fue severamente cuestionado sobre las decisiones que se están llevando a cabo para implementar la reforma educativa y en donde se le vio incapaz de justificar cosas básicas como: ¿por qué los maestros cobran si no dan clases? y ¿Por qué el secretario no dialoga ni con los docentes ni los padres de familia y sólo impone directrices desde la tribuna? Les comparto a continuación las ideas del maestro Aburto con el fin de que tanto la sociedad, como los maestros involucrados en esta problemática, normen su criterio y arriben a sus propias conclusiones.

Todos los que tenemos una profesión y recibimos instrucción académica, somos producto de sus esfuerzos y enseñanzas y tal vez ahora, no estamos viendo “el fondo de la olla”

En un conflicto, todos deben de ser escuchados… es el turno de los maestros en esta publicación.

Se invita a un cambio de estrategia:

Alguna vez leí que:

Un maestro es aquel extraño ser que…

• Se roba las cosas de su casa para llevarlas a su trabajo
• Se preocupa por gente que no es de su familia
• Su tiempo libre lo dedica a pensar en el trabajo
• Su presupuesto se lo gasta en las necesidades de su trabajo
• Realiza mejoras en una propiedad ajena
• Adopta labores que no le corresponden
• Y algunas cosas más que no recuerdo

La historia tiene conflictos que no fueron ganados con guerra, hechos cuya estrategia no fueron golpes ni violencia de ninguna especie, Gandhi, Mandela, Luther King por mencionar algunos, fueron personajes que debido a su peculiar forma de luchar ganaron su lugar en las memorias de la humanidad, y con su lucha personal beneficiaron naciones completas.

La no violencia, el no levantar la voz, no hacer revueltas y dejar que la situación quede a la expectativa del mundo dio más resultados que los conflictos bélicos, armados y con afectación a terceros.

El magisterio lleva tres años luchando contra el gobierno y lejos de ganar algo cada vez las pérdidas son mayores y los golpes más fuertes. Además de eso, se ha perdido el apoyo de la sociedad y peor aún, hasta nos están empezando a odiar y con ello se hace mayor nuestro coraje.

Al ver que luchas por otros, que te preocupas por los demás, que la pasión y el amor a tu trabajo te hace dar de más sin recibir nada a cambio, que llegas a perder hasta tu vida personal; hemos acostumbrado al gobierno y al pueblo a satisfacer necesidades que ellos tienen que cubrir.

Porque luchar por becas, por infraestructura, por alimentación, por mejoras para alguien o para algo que no es nuestro, cuantos maestros no han hecho filas de espera, y gestiones para mejorar los baños de las escuelas, los techos de las aulas, la luz, el agua, los ventiladores, etc. dejando de hacer lo propio para nuestro hogar y nuestras familias, ¿y que hemos obtenido?

Qué pasaría si a partir de este momento nos dejáramos de preocupar por todo eso y nos dedicáramos solo hacer lo que nos corresponde por lo que nos pagan (enseñar), dejar de llevar el jabón de la casa para lavar los baños, dejar de ir a pelear con obras públicas para entrar a un programa de mejora, cesar de ocupar sábados, domingos y tiempo libre para ir a pintar o arreglar la escuela, dejar de comprar martillo y clavos para arreglar pupitres, puertas, sillas. Con seguridad las escuelas se terminarían cayendo, los padres de familia se molestarían, la sociedad se daría cuenta de muchas necesidades que nosotros cubrimos sin tener más que la obligación moral y las ganas de ver bien nuestro lugar de trabajo, solo que con esto la hemos ido regando.

Creo ha llegado el momento de cambiar la estrategia, no se trata de abandonar la batalla ni de convertirse en cobarde, se trata de abrir los ojos y dejar de ser el alcahuete del sistema y de muchos padres de familia que se acostumbraron a que todo lo resuelve el maestro. Que caigan las escuelas, daremos clase bajo la sombra de un árbol, que ya no será publica, pues que paguen los padres y que ellos sean los que se quejen y defiendan sus derechos. Solo cuando realmente se vean afectados entenderán y entonces haremos un doble frente.

No hay peor IDIOTA que un obrero PATRIOTA de un estado que lo EXPLOTA


Pues bien, ahí queda el testimonio de un profesor involucrado, y altamente preocupado por encontrar soluciones a esta enmarañada situación que puede volverse aún más caótica, o puede comenzar a tener visos de solución.

Saludos cordiales.

29/Junio/2015
 
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