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Lo que pasa en el Metro
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Una usuaria del metro hizo llegar a un periódico local una denuncia de hechos; algo cotidiano, pero sin duda molesto… la alta incidencia de robos que ocurren en los vagones y las estaciones del metro; las cámaras de vigilancia no son suficientes; la vigilancia de la policía no es suficiente; la denuncia en tiempo y forma no procede ya que no se aplica la ley como se debe.

Dejemos que la usuaria, en sus propias palabras nos narre su indignación y lo que le llevó a escribir su experiencia y tomemos ejemplo:

“Hace un par de semanas me robaron mi teléfono celular en el metro. Fue alrededor de las 8 p.m. en Balderas, en el andén de la línea verde en dirección a Indios Verdes. Uso el metro todos los días, y siempre tengo mucho cuidado con mis cosas, pero esa noche admito que venía distraída y pensando en mil cosas.

El método es éste: cuando llega el tren y se junta una bola enorme de gente a esperar a que abra la puerta del vagón, el ladrón se queda hasta atrás para ser de los últimos que entra. Desde atrás, el ladrón empuja con mucha fuerza y, como uno también anda distraído y empujando, es el momento perfecto para robar teléfonos.

Yo estaba escuchando música con los audífonos conectados a mi teléfono. Llega el metro, la gente se prepara para entrar y es entonces cuando siento que el empujón es más agresivo que en otros días. En ese momento sentí que la música en mis audífonos se cortó de tajo. Inmediatamente llevé mi mano a la bolsa y ya no estaba mi teléfono. Obviamente, en un vagón lleno de gente, es imposible encontrar al culpable. Llegué a mi casa a cancelar la línea y bloquear el teléfono. Ni modo.

Desde que me sucedió eso, sin embargo, he puesto mucho atención en todo lo que pasa en los andenes justo antes de llegar el metro. A los pocos días que me robaron mi teléfono, por ejemplo, vi a otro ladrón discretamente checando los bolsillos de varios pasajeros, calándolos con unas palmaditas para sentir lo que traen adentro. Cuando se dio cuenta de que lo estaba viendo, volteó y en voz baja me dijo: “Tú y todos ellos me la pelan”. Así de cínico el señor. Se bajó en la siguiente estación y yo fui tras él, diciéndole a un policía lo que había visto. El ladrón se fue rápidamente por los torniquetes, aunque el policía lo alcanzó y habló con él por unos segundos. Cuando regresó el policía, me dijo que no podía hacer nada porque:

1) Para realizar una denuncia, la persona tiene que haber robado algo, y yo solamente lo vi calando bolsillos.

2) La denuncia la tiene que hacer la persona afectada, no un testigo.

Éste último incidente confirmó mis sospechas de que hay una pandilla de carteristas operando en la Línea 3, solapados por las autoridades del metro.

Es por eso que ahora decido hacer esta denuncia aquí de algo que vi ayer 20 de mayo, también en la estación de Balderas. No tengo pruebas contundentes, sólo mi testimonio y evidencia circunstancial, pero cualquiera con dos dedos de frente se podrá dar cuenta de lo que pasa en el metro.

Mi denuncia es ésta: los elementos de seguridad del metro, por lo menos en la estación de Balderas, están coludidos con una pandilla de carteristas que opera en la línea 3 (la verde). Es en esa línea donde me robaron mi teléfono, donde vi al otro ladrón calando bolsillos y donde vi lo que sucedió ayer.

Estaba esperando el metro en el andén de la Línea 3 en dirección a Indios Verdes cuando vi que los policías o elementos de seguridad del andén se secreteaban con un señor chaparrito, de unos 50 años, que parecía ser un usuario más que esperaba el metro. Los policías llegaban y se lo llevaban a una esquina a cuchichear, luego el señor volvía al andén, y así un par de veces. Como les dije, desde que me robaron mi teléfono pongo mucha atención en lo que pasa antes de llegar el tren. La conducta de los policías y del señor me pareció, de menos, sospechosa. Llegó el tren y el señor y yo abordamos vagones vecinos. Cuando llegamos a Juárez, (yo hago el trayecto Balderas-Juárez-Hidalgo), vi que el señor bajó de su vagón y entró en el mío. Es decir, estaba en el vagón vecino, pero apenas una estación después decide cambiarse de vagón. No sólo esto, sino que ahora lleva un celular en la mano, un Motorola color rosa que guardó rápidamente en su mochila. Seguro una pobre mujer se acababa de quedar sin teléfono. Ya dentro de mi vagón, lo vi calar las bolsas de dos personas, y no paró hasta que yo grité: “¡Aguas con sus carteras!”, en cuyo momento volteó confundido y dejó las manos quietas. Al llegar a Hidalgo, el señor vuelve a cambiar de vagón, siempre en el mismo tren, buscando otra víctima. Es aquí donde le saqué las fotos.

Como dije, es sólo evidencia circunstancial. Sin embargo, no lo duden: las autoridades del metro están coludidas con una red de carteristas que operan en los trenes, principalmente en las líneas de mayor afluencia como la Línea Verde entre Balderas e Hidalgo. Cuiden bien sus pertenencias en TODO MOMENTO. ¿No nos dijeron que mejoraría la seguridad después de aumentar la tarifa?

Es triste, pero ésta es el metro que nos deja Miguel Ángel Mancera, ex Procurador de Justicia de la ciudad. Algo irónico, ¿no?.

Hasta aquí con esta usuaria indignada, y a ustedes, ¿les ha pasado algo similar? En el metro hay cualquier cantidad de historias aunque de las más recurrentes es ser víctimas de los amigos de lo ajeno, por tanto hay que cuidarse al entrar, cuidar las pertenencias y sobre todo el celular y los dineros… los usuarios del metro, en su mayoría viven al día, perder su celular de esa manera, implica una gran molestia y el gasto de tener que reponer el equipo; que te saquen tu quincena de la bolsa y no puedas hacer nada es realmente frustrante… aunque espiritualmente es una experiencia que te tocaba vivir… para aprender y despertar tu conciencia de ¡alerta!

Para que eso mejore no será desde afuera, sino desde adentro, no desde la autoridad, sino desde el individuo; si el que me lee no sale de su casa con la idea de robar o de transar, entonces no habrá una mujer (o muchas) que se preocupen por denunciar o tomar fotos de ladrones y dejaremos de echarle la culpa de lo que pase a Mancera o al que le toque ser Gobernador de la ciudad Capital. Cada quien a poner su grano de arena.

Saludos cordiales.

09/Junio/2015
 
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