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Sin Precedentes
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Acabamos de vivir una de las semanas más violentas a nivel nacional de las cuales tengamos memoria; comenzó con la invasión de cancha y gresca entre aficionados del Equipo Atlas de Guadalajara; siguió con los asesinatos de algunas mujeres en varios puntos del Estado de México; Nos sacudió la noticia de que en Chihuahua, unos adolescentes ultimaron a un niño después de sacarle los ojos; nos llega la noticia de la ejecución de candidatos políticos, el consejero presidente del INE violentando vulgar y soezmente a un líder indígena con palabras discriminatorias y comentando su experiencia con leperadas, (violencia verbal) y el viernes, a plena luz del día una balacera en los linderos de los estados de Jalisco y Morelia que arroja más de cuarenta muertos. ¡¡¡Ufff!!! ¡Qué panorama tan aterrador! Ante estos eventos que se recrudecen cada vez más y son más constantes me surgen muchas preguntas:

¿Ya nos acostumbramos a la violencia y está bien que ocurra como un suceso común?

¿Las leyes de México no sirven, no se aplican correctamente o a nadie le interesa aplicarlas o no saben cómo?

¿Los políticos que están ofreciendo seguridad y paz social a nivel nacional podrán con el paquete realmente y tendrán la preparación estratégica para erradicar ese flagelo? Tomemos en cuenta que los que les precedieron ofrecieron lo mismo y los resultados están a la vista.

¿Habrá alguien interesado en que las cosas sigan así, y si es así, con qué fin?

¿Los no violentos se volverán violentos?

¿Debemos resignarnos a ser víctimas de la violencia alguna vez ya que nadie hace nada?

¿Tenemos que resignarnos a vivir sintiéndonos socialmente vulnerables y renunciar a la seguridad y a la paz social?

¿Tendremos que gastar en armas y en blindaje, cámaras, sistemas de seguridad, perros de protección. Entrenamiento en defensa personal para sentirnos más o menos protegidos y seguros?

¿Veremos más de lo mismo y lo adoptaremos como forma de vida?

¿Tendremos que volver a empistolarnos como en el Viejo Oeste y dirimir nuestras diferencias a punta de balazos?

¿Ha fracasado definitivamente la educación, la religión, la familia, el Estado, la filosofía, la psicología, las artes, el amor, los valores, la civilidad, el respeto, la razón, la instrucción, la buena voluntad de los hombres?

¿Habrá algún líder que tenga el recurso mental, espiritual, académico, intelectual, económico para detener esta funesta descomposición social?

Se los dejo de reflexión, sólo comentaré y sostengo que los delincuentes se forman en la familia, que los padres permisivos y descuidados e inconscientes son los principales generadores de conductas delictivas.

De pronto por modernidad, calentura e inconsciencia, echan hijos al mundo y no se hacen cargo de ellos; los hijos que no reciben AMOR, no saben qué es eso, por esa razón no lo experimentan y no lo saben brindar.

Todo dedo que jala un gatillo, toda mano que hunde un puñal, toda persona que causa daño por violencia es porque la sufrió y porque lleva mucho dolor e inconsciencia en su ser.

¿Dónde estaban los padres de “la esclava de la tintorería”?

¿Dónde estaban los padres del niño al que le sacaron los ojos y de los adolescentes que lo sacrificaron?

¿Dónde estuvieron los padres de los que ahora asaltan y matan y agreden?

En cualquier lugar… menos amando y orientando a sus hijos.

Si los que ahora están asqueados por tanta violencia vuelven sus ojos a la familia, a los valores, la generación de chicos que hoy tienen entre bebes y siete años en veinte más serán buenos ciudadanos, si los descuidan, el número de vándalos sin remedio crecerá; hoy los antivalores están de moda y con una sociedad permisiva, no hay futuro… acabo de ver un niñito de unos cinco años llorando amargamente porque “quiere ver viejas encueradas”. Así andamos.

La cárcel no es correctiva… los espacios no alcanzarán para albergar a tanto individuo violento… y malviviente.

La respuesta sigue siendo, la buena educación, las artes, la espiritualidad, la buena comunicación y el amoroso apoyo familiar. Si eso no se fomenta, entonces habrá que prepararse para semanas más violentas que la que recién termina y sin pausa de tranquilidad.

Por ahora, seguimos siendo observadores de la violencia social, deseo fervientemente que no nos convirtamos en protagonistas de la misma. La clave está en nuestras manos.

Saludos Cordiales.

26/Mayo/2015
 
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