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Los Comicios que vienen
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Como cada cierto tiempo, gran parte de los medios escritos, hablados y televisados y aunadas las redes sociales, se ocuparán en demasía de las próximas elecciones. Se habla de democracia, de derecho al voto, de transparencia y legalidad y a la hora buena no se ve más que retroceso, fraudes por doquier y políticos que se enriquecen pronto, obras sin terminar o malhechas y una pérdida de credibilidad que los candidatos se empeñan en vendernos con su aburrida y desgastada verborrea.

A tiempo presente, cada día hay más disgusto social por este carísimo e inútil circo político. Hay mexicanos pensantes y que expresan puntualmente el cansancio que generan estos personajes con candidatos que si bien tienen derecho a ser votados, nada tienen que hacer en un oficio que requiere de preparación y de gran vocación de servicio… candidatos: ¿El payaso platanito? ¿Cuauhtémoc Blanco? ¿Carmen Salinas? ¡Por favor! ¿Qué pueden aportar estas personas a la sociedad mejor que lo que sus carreras públicas les han permitido? ¿Más albures? ¿más vulgaridad en los discursos? ¿más diálogos y comentarios corrientes? ¿es eso lo que necesita nuestro país? “zapatero, a tus zapatos”

Si salen favorecidos con un puesto político por votos mal dirigidos, se merecen sufrir sus votantes, todas las torpezas y desatinos que les endilguen… como dice el dicho mexicano: “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre“.

En fin, comicios o no comicios, nuestro país atraviesa por graves y críticos momentos y no se ve solución como país… lo importante es que como individuos y como familias, sí hay solución, ya que está muy cercana nuestra área de influencia.

En esta ocasión compartiré la opinión de un destacado y polifacético ingeniero, quien también es músico Chelista de la orquesta sinfónica de la Cd. de México quien ha viajado a varios países del mundo; maestro de música de varios instrumentos musicales, articulista en sus ratos libres y padre de familia amante de México. Dice el Ingeniero Carlos Velarde esperando sacudir conciencias:

“Estamos en "tiempos electorales", el mismo sainete de siempre.

El Estado despilfarrando miles de millones de pesos vía partidos políticos y vía dependencias electorales. Se promueve hasta la locura en los medios, el sufragio, como si fuera algo sublime, obligado, cívico, republicano, civilizado. Algo casi dogmático. Como dijera el genio Descartes: "voto, luego existo".

Pero la gente, los que no nacimos ayer, ya nos la sabemos: Y hay, dicho sea con perdón, muchos viejos que todavía se tragan la fantasía de que votando va a mejorar México.

Los "partidos", prometen todo. Y a la hora de la hora, sus resultados son pobrísimos, por no decir nulos. Hay siempre, en todos los casos comaladas de nuevos ricos, gracias al candoroso y noble voto de millones de ilusionados votantes. Comaladas de nuevos ricos de todos los partidos. Eso si es garantizado. Se me antoja decir que sería mejor votar por Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, pues son solo 41 ladrones.

Y tal vez nos darían mejores resultados, que la caterva de 500 diputados y 200 senadores, y todo un enjambre de achichincles, perdón, "asesores", que anidan, perdón, "trabajan" en el congreso. Y un dato para que se enfríe su entusiasmo preelectoral: En cada sesión del Congreso, la nación gasta 58 MIL PESOS, entre galletitas, café, agua, comida, edecanes, luz, seguridad, etc. Y eso sin contar los celulares de los políticos, gastos médicos, bonos adicionales, becas para los hijos, pago de alimentación, por si no les gustan los manjares sibaríticos que se les da en las cámaras, aguinaldos, Etc.

A fin de cuentas, mis estimados amigos, todo es un sueño de opio. ¿Por qué?, pues porque no hay estadistas. Sólo hay personajes grises, sin talento, sin carisma, sin liderazgo. Sólo pillos avariciosos que andan tras la lana, el poder y tras el hueso.

Mi punto de vista es doloroso y pesimista. Pero es la verdad. Y hay que afrontar la verdad. Para meter aún más el dedo en la llaga: El gobierno mexicano recibe órdenes de muy, muy arriba. Más arriba incluso que el gobierno de EU. De un poder que se mueve en la oscuridad y el anonimato. El Poder Mundial que mueve los hilos de este planeta. El Poder Mundial que inicia guerras, y que las termina cuando considera que es conveniente a sus intereses. El Poder Mundial que maneja a TODOS LOS BANCOS DEL MUNDO. El Poder Mundial que crea crisis, y abundancia, según sus otra vez poderosos intereses.

Por eso yo no voto, y no me da empacho decirlo. Yo no voy a perder mi valioso tiempo, a servir de escalón de falsos políticos.

Todo es un costoso sainete. Es una burda farsa. Una alucinación colectiva. Un sueño guajiro. Un hacerse como el Tío Lolo. Este país no va a cambiar con votos y partidos políticos. Este país va a cambiar cuando dejemos de ser salvajes, o sea cuando reconozcamos que somos salvajes, y nos preparemos y luchemos por mejorar a toda costa. Cuando dejemos de ver la caja idiota. Cuando dejemos de leer periódicos basura. Cuando nos sintamos orgullosos de nuestros ancestros. Cuando se nos quite el complejo de indios conquistados”.

Hasta aquí el comentario del ingeniero Carlos Velarde, ustedes… ¿sí votarán?

¿Ya pensaron bien a que zánganos apoyarán? No sería mejor unirnos y exigir que el presupuesto que les van a dar, en vez de gastarlo en basura política y tours todo pagado que usen ese presupuesto para mejorar sus colonias y en base a resultados votemos por ellos y no en base a promesas? Nada cambiará si tú y yo no lo cambiamos… ellos no lo van a hacer por más bonito que hablen y por más que aparezcan en los medios.

Saludos cordiales
 
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