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Akenatón, el Faraón Incomprendido
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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Existió en la Dinastía faraónica XVIII en el antiguo Egipto del año 1353 al 1336 A.C. y reinó aproximadamente 17 años provocando profundos cambios no sólo en su manera de gobernar sino que creó toda una revolución en la vida espiritual de su tiempo.

El esplendoroso reinado de su padre Amenhotep III había dejado un Egipto próspero, poderoso y con sus enemigos a raya; cansado de la guerra y las pesadas responsabilidades del reino, buscó darle un giro al final de su reinado fundando herméticas escuelas de Sabiduría en donde se estudiaban las leyes naturales y universales en dónde eran rigurosamente seleccionados para pertenecer.

Esto sin duda, produjo un profundo impacto en la mente del joven y futuro Faraón. En Egipto se profesaba un culto politeísta, es decir, la creencia en muchos dioses. El más poderoso y venerado era el Dios Amón, y de ahí, toda una serie de dioses menores pero igualmente significativos.

A la muerte de su padre, el pueblo egipcio pensó que la línea de liderazgo sería la misma que el reinado anterior. ¡Pero qué equivocados estaban!

El nuevo faraón se dedicó a cultivar el arte, a vivir una armoniosa vida familiar, a la cacería y la meditación, ante el azoro de sus súbditos que veían con creciente temor, cómo se dejaban de lado los asuntos del Estado y se asombraron sobremanera ante una conducta desconcertante de su nuevo líder. Se cambió el nombre, en vez de seguir su linaje, en donde debería ser Amenhotep IV, lo cambió por el de Akhenatón; prohibió el culto al Dios Amón y obligó a su pueblo a cambiar las imágenes del dios y los dioses menores para que adoraran al único Dios que debía adorarse: ATÓN. En su propio nombre quedó insertado el nombre de su nuevo Dios.

El nuevo Dios fue representado por un disco solar emanando rayos en todas direcciones como símbolo del amor y la protección hacia sus nuevos feligreses.

EL faraón Akhenatón, se distinguió también por UNA FIGURA FÍSICA POCO COMÚN, curiosamente presentaba un cuerpo feminoide, vientre abultado, anchas caderas y piernas gruesas con pantorrillas delgadas, sus estatuas muestran lo que parece ser un busto femenino en vez de pectorales masculinos y una cara larga y afilada, de labios muy gruesos y cabeza muy prominente con el cráneo inusualmente alargado.

Se casó con una de las mujeres más bellas de su tiempo: Nefertiti, cuyo nombre significa coincidentemente “la bella ha venido”.

La pareja real tuvo seis hijas y siempre se quedaron con el deseo de tener un varón que fuera el heredero, con intervención de la reina Tyi, se logró traer al mundo al hoy famoso faraón Tutankhamón, inspirador de muchas tenebrosas leyendas de maldiciones y muerte de los profanadores de su tumba.

Akhenatón llegó al colmo de su “locura” al cambiar la capital Tebas, y fundar una nueva ciudad que nombró Akhetatón (el horizonte de ATÓN) exclusiva para el culto de Atón en donde él era el Sacerdote del culto y su esposa, la sacerdotisa.

Los problemas no se hicieron esperar, con los asuntos del estado sin atender, el disgusto de adorar un dios al que no estaban acostumbrados, los fieros Hititas casi invadiendo el territorio, el pueblo enfrentando revueltas y sin paz social, pronto comenzaron a conspirar para que alguien más ocupara el trono, en una reunión en donde su amigo, el médico Real, el general Horehmeb y el sacerdote Ay, del culto de Amón así como su esposa Nefertiti, envenenaron al Faraón, ”por el bien de Egipto”.

El reino quedó destruido; se destruyó todo vestigio del disco solar, volvió el culto de Amón, nadie más vivió en la ciudad fundada por el Faraón… Hohremheb, el nuevo faraón puso orden y Egipto volvió poco a poco a su esplendor.

El faraón Akhenatón pronto fue olvidado y, si se hablaba de él, se decía que era el faraón maldito.

Sin duda, su vida personal estuvo llena de oposición y sufrió mucho su ser sensible, ante su propio pueblo que no le comprendió y sus enemigos que amenazaban con invadir, saquear y apoderarse de su pueblo segando su libertad.

Sin embargo, se adelantó a su tiempo definitivamente al ser el primer ser humano en la historia que impulsó la creencia en un solo Dios por convicción interior a costa de su propio reino y aún a pesar de que en su país se manejaba el politeísmo.

Sin duda fue un hermano espiritual Mayor ya que impactó la conciencia de los hombres y las mujeres de su tiempo cuya ideología en un solo Dios aún sobrevive en la mayor parte de los habitantes de las tierras civilizadas.

A tiempo presente, varias de sus estatuas y bustos reconstruidos se encuentran en el museo del Cairo al lado de las estatuas de otros personajes de su dinastía. Las últimas noticias nos indican que su momia se encuentra en el museo del Cairo.

Saludos Cordiales.
 
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