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Los Verdaderos Templarios
Por: José Manuel Guzmán Godos

  
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No sé por qué razón se le puso este nombre a una organización delictuosa ni me voy a poner a averiguarlo… sus razones tendrán.

A lo que me referiré aquí es a narrar el origen de los verdaderos templarios, su razón de existir, su impacto en la Europa medieval, su trascendencia para la conservación de los lugares santos (Jerusalén), su poderío militar y económico y su caída gestada desde la Iglesia y el Trono de Francia.

Después de la invasión de los Sarracenos, a los lugares Santos, los invasores tenían puestos sus ojos en las riquezas de Oriente, como muchos invasores, permitían a los conquistados tener un gobierno local que les rendía cuentas y también había la libertad de que ejercieran el culto religioso de su preferencia.

La problemática surgió por aquellos años, 1119 D.C. al quedar los caminos que transitaban los peregrinos, llenos de asaltantes que robaban y mataban a los fieles cristianos y no les daban oportunidad de vivir su fe en plenitud.

Por esos tiempos corría la versión de que el mundo se iba a acabar y los creyentes acudían al lugar del nacimiento de Jesús para orar y que estuvieran protegidos.

Se formaron, por órdenes del Papa, algunas Ordenes Religiosas que tenían el objetivo de asistir a los peregrinos en su transitar y les brindaban albergue, (los Hospitalarios, los Benedictinos, entre otros) Pero no era suficiente, a pesar del apoyo, hacía falta quien pudiera enfrentar a los salteadores y criminales, y eso sólo podía hacerlo, una milicia cristiana que entendiera la fe de su comunidad y la necesidad de una defensa con armas.

Así, con sólo nueve aguerridos caballeros al mando de Hugo de Payns, se formó el grupo de defensores de los peregrinos llamados Caballeros Templarios o Caballeros del Temple, porque fundaron su sede en el lugar en donde antes estuvo el Templo de Salomón.

Usaban una túnica blanca, una capa y casco, un traje de metal, lanzas espadas y escudo, también arcos y flechas, al frente, una cruz de color blanca y roja, lo que significaba la confianza para los amigos y la fiereza y coraje para combatir a los enemigos.

Se les consideró como los soldados de Dios por el tipo de actividad que tenían, San Bernardo les apoyó con la protección papal y una serie de privilegios que se aunaron a las aportaciones de los señores feudales por reconocimiento a su noble causa; también fueron conocidos como: “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo” y desde esa base se fueron haciendo de poder en varias formas.

Su escudo era el de dos caballeros listos para la guerra montados en un solo caballo para mostrar su compañerismo y austeridad; uno de sus votos para pertenecer a la orden era el de la pobreza; los otros dos eran la castidad y la obediencia.

Al ser tan contrastante su lema de pobreza y ser al mismo tiempo crecer en posesiones y tesoros, sus contemporáneos empezaron a temerles y tejer leyendas en torno a ellos; se les consideraba diestros en la batalla y con mucha sabiduría personal, al considerarlos magos o hechiceros ya que trabajaban la alquimia y la herbolaria, así como la construcción de sus propios castillos.

El Papa Clemente, y el Rey Felipe IV conocido como Felipe el Hermoso, conspiraron para urdir un plan que terminara con ese poderío ya que nadie podía ser más poderoso que el Trono o la Iglesia.

Los Templarios fueron acusados de herejes, blasfemos y sodomitas, no hubo perdón los aprisionaron, los sometieron a juicio y tortura por años y acabada su resistencia física, fueron condenados a la hoguera.

Se entregaron sin luchar porque nunca pensaron que serían traicionados por sus protectores, confesaron su culpabilidad bajo una despiadada metodología de la tortura como sabemos la tenía la iglesia católica por medio de la Santa Inquisición. Una vez más, un caso de poder malévolo acabó con una buena causa por ambición y miedo.

Fueron un faro de luz y compasión humanística para los creyentes de su tiempo, fueron excelentes y aguerridos soldados fieles a su causa y convicciones espirituales; provocaron el desborde de la imaginación al realizar grandes proezas militares, filosóficas, arquitectónicas e incluso mágicas y esotéricas, se habla que son los iniciadores de la caballería andante y los buscadores del Santo Grial.

El último Gran Maestre fue Jaques de Molay… en la hoguera, manifestó su inocencia ante las acusaciones por las cuales fue condenado, les gritó a sus verdugos lo injusto de su proceder y les vaticinó que no durarían mucho tiempo después de su muerte… Clemente, el Papa, murió a los cuarenta días; Felipe el Hermoso a los ocho meses, quedando estos hechos en la memoria colectiva y con la convicción de que realmente habían sacrificado a personajes con poderes sobrenaturales.

Saludos Cordiales.
 
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